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lunes, 19 de septiembre de 2011

RELATOS CORTOS. 3.

LA CITA.


Hacía ya varios minutos que esperaba apoyado en una farola de la Gran Vía, esquina con Callao. A estas horas de la tarde, el gentío, tenia que sortearme a su paso, pero yo, estoicamente, aguantaba los embates sin apartar la mirada de aquella mesa en donde una pareja de ancianos con la piel recocida y camisas floreadas, ajustaban cuentas con el camarero. Aun no hizo la señora intención de levantarse, cuando me precipite a retirarle la silla como un caballero. La dama me miro con recelo, pero pronto comprendió que mi propósito era ocupar aquel sitio, y no otro de los que en aquel momento estaban vacíos.

Respire triunfante. Consulte mi reloj. Tenía tiempo. Recordé, mientras una fuerte presión me importunaba. Cruce las piernas. Me sirvieron el mismo combinado.

Esta tarde se cumplía un año. Aquel día, en este mismo lugar esperaba nervioso a que alguien me partiera la cara. Todo se había iniciado cuando por la mañana recibí aquella llamada de teléfono. Soy el marido de Julia –me dijo. No supe que contestar. Un calor injustificable me subió por la cara. Rompió el embarazoso silencio con voz seca y me cito aquí. Quería hablar conmigo. Acto seguido salte al despacho de Julia, no la había visto hoy. Me recibió con frialdad. Evasiva. Me acaba de llamar tu marido. ¿Miguel?. Tú sabrás. Su cara blanca.

Y aquí estaba yo, hilvanando un discurso, increíble de puro simple. Increíble de puro sincero. Persiguiendo palabras que se me escapaban, para explicarle que entre Julia a yo, nada de nada. Una simple pero buena amistad. La amistad no es atenuante en estos casos. Nadie cree en ella ya. Que por Julia no siento nada sino afecto sincero. Y no será que ella no lo haya intentado. Que él es en el fondo el culpable por no regar cada día la planta del amor…

Ahora hace un año. Julia dejo de hablarnos hace mucho. Y nosotros hemos vuelto a citarnos aquí.

1 comentario:

  1. Muy bueno el desenlace.
    Yo haría algún pequeño cambio en alguna frase que no queda demasiado clara, pero me parece una historia preciosa.
    Sigue publicando cosas así.

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