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domingo, 25 de septiembre de 2011

RELATOS CORTOS. 4.

ESPERANZA Y OLVIDO.                                                                


Esperanza, como cada sábado, finalizado el desayuno, en un rito inmemorial, abre la puerta del comedor, y con la solemnidad de una abadesa en su capilla lo cruza despacio, sin perturbar su atmósfera estanca. Con los dedos busca la simetría del tapete de ganchillo mientras observa con nostalgia, en la pared, la foto con su Juan del día más feliz de su vida. ¡Que guapa estaba, escondida tras los tules!, que apuesto su Juan con su estampada corbata de nudo ancho. ¡Que buen mozo era!, la envidia de sus amigas, seguro. Los ojos se le humedecen ante las fotos de sus hijos que descansan sobre el aparador, parece oír sus risas, sus gritos, aquellas cenas de Navidad, aquellas mañanas de reyes. Finalmente parece volver al presente y abre la ventana dejando entrar la luz de la mañana mientras saca brillo sobre brillo a cada rincón, a cada plato, a cada taza que luego heredaran su hija, y su nieta. Sus dedos torpes rompen una copa, se maldice, descuido imperdonable. Todo esta listo al final de la mañana.

Olvido, como cada sábado, finalizado el desayuno, en un rito inmemorial abre la puerta del comedor. Ella ya no recuerda el miedo que escondían sus ojos el día de la foto que observa en la pared, miedo a entregar lo mas suyo. Olvido ya no recuerda las palizas de Juan. Ni la última vez que alguien se sentó en torno a aquella mesa, ni los últimos gritos ni las últimas risas. Sigue sin entender que ya nadie lo hará, que sus hijos apenas la visitan. Que sus nietos no la conocen, ni querrán sus copas. Olvido es feliz así.

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